Gracias, gracias, gracias
En realidad se requiere de un pueblo entero para ayudarle a una persona a recuperarse.
Kurt Douglas Sass, Poetry Editor
Prev « Article 17 of 47 » Next
Siete años atrás, estuve en cama durante 11 meses seguidos, tuve tres hospitalizaciones, 22 tratamientos con electroshocks (ECT por sus siglas en inglés) y pensamientos suicidas constantes. Hoy en día, acabo de terminar mi quinceavo mes trabajando como coordinador de servicios (también conocido como director de casos) en un trabajo muy gratificante. Ya es hora de que empiece a agradecer a las personas públicamente por su ayuda en el proceso de mi recuperación.

Se dice que se requiere de un pueblo entero. Ahora voy a agradecer a mi pueblo. Este pueblo incluye mi esposa Valeria, mi hijo Kurt, Dan Frey, Marvin Spieler, mi psiquiatra David Yokell, mi terapeuta Nancy Glimm, la Comisión de Salud Mental de la Calle Baltic, la Asociación de Salud Mental (MHA por sus siglas en inglés), la Alianza Nacional para los Enfermos Mentales (NAMI por sus siglas en inglés), el Acceso a la Comunidad y yo mismo.

Sólo quiero decir una cosa antes de empezar: Estoy seguro de que voy a olvidarme de nombrar a algunas personas, así que por favor discúlpenme de antemano.

En primer lugar mi esposa Valeria: te agradezco por continuar a mi lado cuando no podía tolerarme a mí mismo. Te doy gracias por alimentarme cuando no lo podía hacer yo mismo. Gracias por animarme constantemente a seguir en el tratamiento y por acompañarme en mi condición de zombie a las citas con el doctor y a los tratamientos con ECT. Gracias también por visitarme TODOS LOS DÍAS en el hospital. Pero más que nada, te agradezco por nunca haberte dado por vencida y por decirme constantemente que estabas orgullosa de mí, aún en mis periodos más sombríos.

Mi hijo Kurt: Gracias por mostrarme amor incondicional aún cuando mi enfermedad me mantuvo lejos de ti durante seis meses y nunca me lo recriminaste. La primera vez que te vi, después de todo ese tiempo, te comportaste conmigo como si me hubieras visto justo el día anterior.

Dan Frey: Gracias por involucrarme en el maravilloso mundo de los grupos de apoyo y por mostrarme los efectos liberadores de la escritura. Principalmente, te debo el hecho de que haya escrito tantos artículos y poemas durante los últimos siete años.

Marvin Spieler: Gracias por presentarme el maravilloso mundo del discurso público. Principalmente, te debo el hecho de haber cambiado de ser una persona que raramente hablaba a alguien fuera de la familia o a los doctores, a una persona que ha dado cerca de 50 discursos a grupos de consumidores de la salud mental, a sus familias y a los profesionales en salud mental.

Mi psiquiatra David Yokell: Gracias por recomendarme los tratamientos con ECT sin haberme presionado a hacerlos. Te agradezco por escucharme siempre y por tratarme como a un adulto y no sólo como un paciente, cuando discutíamos temas relacionados con los medicamentos.

Mi terapeuta, Nancy Glimm: Gracias a ti también por tratarme siempre como un adulto y por tu enfoque permanente de que estamos trabajando como un equipo para alcanzar metas específicas en pro de mi bienestar. Sin tu ayuda, todavía podría estar envuelto en problemas de automutilación, no haber perdido nunca esas 46 libras, o no haber aprendido nunca que las discusiones pueden, en realidad, ser edificantes si se argumentan bien. Estas son sólo tres de las muchas cosas en que me has ayudado durante todos estos años.

NAMI, la Calle Baltic y MHA: Gracias a las tres organizaciones por proveerme oportunidades ilimitadas para ayudar como voluntario a otros y también por ayudarme en mi propia recuperación. Al comienzo, todo lo que era capaz de hacer era empacar sobres. Poco sabía de que esto se convertiría en un trabajo para prestar un servicio telefónico de ayuda a la comunidad, dar asistencia a los grupos de apoyo, hablar a los grupos, escribir para revistas de publicación periódica y participar en dos juntas directivas.

Acceso a la Comunidad: Gracias por asumir el riesgo conmigo y por darme la oportunidad de trabajar en donde realmente me pagan para ayudar a otros consumidores de la salud mental. Éste es, con mucho, el trabajo más gratificante que jamás haya tenido y, tan trillado como pueda sonar, un trabajo en donde siento honestamente que puedo hacer una diferencia, ya sea ayudando a una sola persona a hacer valer sus derechos o visitándolos en el hospital si han tenido un contratiempo.

También quiero agradecer su compromiso de contratar a los consumidores como empleados.

Yo: Debo agradecerme a mi mismo también. Cualquiera que luche contra una enfermedad mental, sí que necesita de mucho coraje y valor. No importa cuanta ayuda y apoyo se tenga (y como pueden ver yo tengo mucha), debes ayudarte y sostenerte a ti mismo también.
Prev « Article 17 of 47 » Next
The content on this website represents the diversity of viewpoints on the subjects of mental health and mental illness and
does not necessarily reflect the viewpoints of City Voices or its staff and volunteers.
Copyright © 1997-2007 New York City Voices: A Peer Journal for Mental Health Advocacy
Site Design by Diana Jackson/Web3D | Contact Webmaster